Adversidad y crecimiento

Hay quienes abatidos fenecen por los embates inmisericordes de la adversidad. Otros, por el contrario, se fortalecen y afirman sus ideales en medio de las tormentas de la existencia.
Pese a que puede ser dificultoso aceptarlo, no existen contratiempos en la vida que no puedan ser usados como estímulos válidos para crecer.

La Naturaleza nos aporta ejemplos

Adversidad y crecimiento

En el norte de la provincia de Córdoba, casi en el límite con Santiago del Estero, se alza enhiesto y solitario un ombú centenario.
Sería imposible precisar por qué ignotos designios llegó una simiente a ese remoto y árido lugar, germinó y, pese a las condiciones adversas, el retoño prosperó, se afianzó y, con el paso del tiempo, se transformó en un imponente ejemplar.
A este ombú solitario le tocó en suerte vivir y desarrollarse en un sitio muy poco propicio para su especie, ya que prospera en tierra fértil y húmeda e, increíblemente, echó raíces en ese suelo pedregoso y seco. Sólo algunas escasas lluvias anuales llegan a humedecer magramente su hábitat.
Pero allí, contra toda posibilidad y lógica, la planta prosperó. Se adaptó férreamente al medio: se cubrió de una corteza más dura y firme que el ombú convencional, desarrolló una amplia base radical para afianzarse y se aferró con obstinación al pétreo suelo para soportar los huracanados vientos.
Adversidad y crecimientoAllí se encuentra y, tal vez, se encuentre aún cuando nosotros ya no estemos, dando testimonio de que es posible sobreponerse a las más adversas situaciones.

 

La Naturaleza, fuente inagotable de sabiduría, para quien sabe leer en ella, nos enseña que aún en la más lóbrega adversidad podemos alzarnos triunfantes hacia las alturas.

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