Estrechez mental y xenofobia

Las creencias, ideologías y dogmatismos intransigentes separan a los hombres y a las naciones. La sabiduría los une.
El fanático adolece de odio ciego y se cree dueño de la verdad absoluta, sin admitir jamás, que otros también tienen derecho a pensar y actuar de forma diferente.
Los condicionamientos sociales forjan un abismo separatista entre culturas. La comprensión establece un vínculo humanitario entre ellas.
Es muy difícil aventurarse en las arenas movedizas de las ideologías taxativas sin despertar odios e inquinas.
Hay que moverse con cautela en el tembladeral del fanatismo necio. La sempiterna mala predisposición es una característica de la que hacen gala algunos topos ideológicos que escarban siempre en el mismo suelo y no ven más allá de sus propias narices. A tales seres le causan vértigo todo lo que escapa a sus estereotipados moldes mentales. Pensar profundamente es un ejercicio que supera sus fuerzas.
Afortunadamente, siempre hay, y ha habido, quienes están dispuestos a expandir sus conocimientos acerca de sus prójimos para comprenderlos mejor, sin que ello signifique que deban renunciar a su particular manera de pensar, sentir o creer.

xenofobia

Creemos, con certeza, que poner pretiles, vallas, al pensamiento es encarcelar el progreso y la evolución del individuo.
No debemos empantanarnos en afirmaciones taxativas y absolutistas pues, como afirmara Protágoras : “Tal como me parecen las cosas, tales son para mí; tal como te parecen las cosas tales son para ti. Pues tú eres hombre y yo también”
Por lo tanto: mis afirmaciones son válidas, y las suyas también. Porque usted es hombre (genéricamente hablando, se entiende) y yo también

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.