Una revista con pensamiento universal – Desde 1994

Reflexión, un arte casi olvidado

3 marzo, 2015 LEON SANTILLAN 0 Comments

Dedicaremos un tiempo y un espacio a la filosofía. Mas no a los aspectos escolásticos, eruditos y profundos; ni a las especulaciones abstractas y, a veces, áridas de la misma.
No, mas bien nos enfocaremos en una filosofía con implicaciones cotidianas, con reflexiones aplicables a la rutinaria tarea de vivir.
“¿Qué no existe la filosofía?”, preguntaba los griegos. Y ellos mismos respondían: “pues, para probar que no existe, debes filosofar”
No es nuestra intención abordar una filosofía de “altura”, pues no tenemos alas aptas para ello y, por otra parte, tal filosofía no es recomendable para quienes sufren de vértigo.
Es muy difícil hablar de temas profundos y trascendentes, especialmente en nuestra época y en nuestra sociedad, una época superficial y materialista donde la reflexión no es un ejercicio cotidiano. Por el contrario, nuestra sociedad invierte ingentes esfuerzos para impedir que reflexionemos.
No obstante, como dijera Sócrates: “Una vida sin reflexión no es digna de ser vivida”.
Reflexión=reflejarse. En definitiva: observarse. Contemplarse en el espejo del discernimiento para que su pulida superficie nos devuelva una fiel imagen de nosotros mismos. Si rehusamos contemplarnos en tal espejo es, tal vez, porque la imagen que nos devuelve puede que no sea muy agradable pero, mirarnos tal como somos, es el primer paso del embellecimiento. Narciso, según la leyenda, se deleitaba con su propia imagen, porque poseía una rara perfección física y, hay muchos, que sin ser precisamente, “Narcisos” se vanaglorian con su propia imagen sin percatarse de que el espejo en que se contemplan se encuentra opacado por el polvo de la vanidad y la negligencia.
¡Limpiemos la superficie del espejo y atrevámonos a mirarnos cara a cara!
Debemos ser muy valientes para ver, y aceptar, nuestros defectos sin adornarlos con falsos artilugios.
Miremos sin temores, ni vacilaciones, nuestras disimuladas fealdades y puede que así, hallemos nuestra auténtica belleza interior.

Previous Post

Next Post

Deja una respuesta

Your email address will not be published / Required fields are marked *