Ser Escritor II

El Escritor, aparte de los rudimentos de su arte (dominio del idioma, retórica, dialéctica, elocuencia, etc.) ha de poseer una férrea e inquebrantable voluntad.
Debe estar dispuesto a escribir incluso cuando las miasmas del desaliento hagan presa de su alma. Ha de escribir aun cuando navegue por el mar de los sargazos de la vacuidad creativa.
El Escritor no debe sentarse a la vera del camino aguardando por la inspiración, debe ir a su encuentro abocándose tenazmente a su tarea.
Un Escritor escribe aun sabiendo que su obra quizás nunca verá la luz del día y que la larga noche de la indiferencia cubrirá de tinieblas su creación.
Un Escritor escribe aun transitando por los escarpados senderos de la soledad y el abandono.
Un Escritor no se lamenta ni se detiene por los reveses de la fortuna. Grandes obras han surgido en tiempos difíciles. Recordemos a Virgilio escribiendo sus maravillosas páginas en una Roma degradada y pervertida.
En Miguel de Cervantes encontramos, tal vez, el más aleccionador ejemplo del sacrificado proceder de un verdadero Escritor: sufrió, a lo largo de su vida, orfandad, pobreza, miseria, prisión y una severa minusvalía física a causa de heridas de guerra. No obstante escribió, a pesar de los obstáculos o, quizás, a causa de ellos (hay quienes descubren vertientes en el desierto). No obstante escribió y es considerado, por su legado, el padre de la lengua española.
Eso es ser Escritor
¿Crees que para ti es demasiado tarde? Cervantes escribió su obra cumbre: Don Quijote de La Mancha (que comenzó a escribir en la cárcel) a los 68 años de edad.
Si quieres ser Escritor desdeña todo atisbo de auto-compasión y sigue adelante pese a todo y a todos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.